Descripción
Se acercaba Semana Santa y Ana decidió hacer una tarta especial para la celebración. Con las manos llenas de harina y azúcar, mezcló ingredientes coloridos, creando un pastel vibrante que reflejaba la alegría de la festividad. Decorado con huevos de chocolate, conejitos de mazapán y flores comestibles, el pastel se convirtió en el centro de atención en la mesa. Mientras el sol brillaba afuera, la familia de Ana se reunió para admirar la obra maestra. ‘¡Qué rico!’, exclamó su hermano, mientras todos esperaban ansiosos para degustar el manjar que simbolizaba la renovación y la unidad familiar.






