Descripción
El día de Halloween, Clara decidió sorprender a sus amigas con una tarta terrorífica que ella misma hizo. Con la ayuda de su abuela, moldeó un pastel con forma de calabaza, decorado con una cara espeluznante que hizo que todos se estremecieran. Mientras transcurría la fiesta, fantasmas de papel y murciélagos de chocolate bailaban alrededor de la mesa, creando una atmósfera mágica y aterradora. Cuando llegó el momento de cortar el pastel, todos estaban emocionados y, al mismo tiempo, asustados por lo que podría haber dentro. Clara sonrió sabiendo que la combinación de sabores dulces y un toque de misterio harían que esa noche fuera inolvidable.






