Descripción
En un pequeño pueblo había una panadería famosa por su delicioso pastel de frutas de colores. Cada año, durante el festival de primavera, los niños se reúnen para ayudar a preparar el pastel, eligiendo la fruta más fresca del huerto: fresas rojas, kiwis verdes y naranjas vibrantes. Con cada rebanada que se cortaba, la risa y la alegría llenaban el aire. La pastelera, Doña María, siempre decía: “Una tarta hecha con amor y amistad es la más rica de todas”. Así, la tradición se extendió, uniendo a la comunidad en torno al sabor y la alegría que sólo un pastel especial puede traer.






