Descripción
Había una vez una niña llamada Sofía que esperaba con ansias su cumpleaños. Su madre preparó un hermoso pastel de fiesta, decorado con velas de colores y adornos vibrantes. El día de la celebración, amigos y familiares se reunieron en su casa, mientras los globos flotaban por el aire y el confeti caía como una lluvia de alegría. Sofía, con una sonrisa radiante, pidió un deseo antes de apagar las velas. Deseó que cada momento especial de la vida fuera siempre celebrado con amor y amistad. Así, la tarta de fiesta se convirtió en el símbolo de un día inolvidable, lleno de risas y felicidad.






