Descripción
En un día lluvioso en la laguna, el ajolote, llamado Lúcio, decidió que no dejaría que la lluvia arruinara su diversión. Con un pequeño paraguas de colores en sus patas, bailaba entre los charcos formados, mientras las gotas de agua caían a su alrededor como una suave sinfonía. Sus amigos, los peces y las ranas, observaron asombrados y pronto se unieron a él, creando un espectáculo de alegría. Lúcio, con su encantadora sonrisa, enseñó a todos que hasta los días más nublados pueden estar llenos de color y felicidad, sólo hace falta un poco de imaginación y un divertido paraguas.






