Descripción
En el tranquilo lago del bosque, un curioso ajolote llamado Lúcio decidió explorar el mundo que lo rodeaba. Mientras nadaba entre las hojas de nenúfares, se encontró con un grupo de ranas de colores que saltaban alegremente. Las ranas, siempre llenas de energía, invitaron a Lúcio a jugar al escondite. Juntos saltaban de hoja en hoja, riendo y haciendo burbujas en el agua. Lúcio, con su piel suave y sus bracitos adorables, encantaba a las ranas con sus acrobacias acuáticas. Su amistad floreció ese día soleado y el lago se llenó de risas y alegría, demostrando que la diversión puede surgir de los lugares más inesperados.






