Descripción
En el soleado desierto, un curioso ajolote llamado Axel decidió explorar más allá de su lago. Con sus brazos cortos y una sonrisa contagiosa, se aventuraba entre juguetones cactus que parecían bailar con el viento. Cada cactus tenía una forma diferente, algunos altos y delgados, otros redondos y regordetes, todos con flores de colores que contrastaban con la arena amarillenta. Axel, encantado, se preguntaba cómo sobrevivirían esas plantas sin agua. Mientras exploraba, encontró un cactus parlante que le contó historias sobre el desierto y sus maravillas. Juntos rieron y aprendieron sobre la importancia de la amistad y la adaptación, haciendo del desierto un lugar lleno de sorpresas.






