Descripción
En pleno centro de la ciudad, la pequeña Clara soñaba con una Navidad mágica. Con la ayuda de su abuelo, decidió montar el árbol de Navidad más bonito que jamás haya existido. Eligieron un pino alto y robusto y juntos comenzaron a colgar adornos brillantes y lazos coloridos. Con cada adorno colocado, Clara sentía que la alegría de la Navidad se extendía por el aire. Cuando colocaron la estrella dorada encima, sus ojos brillaron de felicidad. El árbol iluminado se convirtió en el símbolo del amor y la unidad de la familia, y en ese momento Clara supo que el verdadero espíritu navideño estaba ahí, justo frente a ella.






