Descripción
La mañana de Pascua, los habitantes del pequeño pueblo de Flor do Campo se despertaron con un espectáculo deslumbrante: un arco iris radiante se extendía por el cielo, como si hubiera sido pintado por manos mágicas. Los niños, llenos de alegría, corrieron hacia el campo, donde entre las flores primaverales se escondían coloridos huevos de Pascua. Cada huevo encontrado traía consigo una sorpresa especial y las risas llenaban el aire mientras los pequeños se divertían. La leyenda decía que este arcoíris era un signo de renovación y esperanza, uniendo a todos en una celebración del amor y la amistad. Así, la Semana Santa se convirtió en un día inolvidable, lleno de colores y sonrisas.






