Descripción
En el tranquilo lago, una abeja llamada Bia decidió tomar un descanso en su viaje. Mientras volaba alrededor de las orillas, vio peces de colores nadando alegremente entre las hojas de los nenúfares. Curiosa, Bia aterrizó sobre una de las hojas, admirando la danza de los peces que reflejaban la luz del sol en sus brillantes escamas. "¡Qué hermoso es aquí!" pensó Bia, deseando poder sumergirse en las frescas aguas y jugar con los peces. Ellos, a su vez, notaron la presencia de la abeja y comenzaron a saltar fuera del agua, agitando la cola, como para invitarla a unirse a la diversión. Juntos crearon una nueva amistad, donde el cielo y el agua estaban en armonía.






