Descripción
Una noche silenciosa, Ezequiel, un profeta solitario, tuvo una visión extraordinaria que cambiaría su vida para siempre. Mientras contemplaba el cielo estrellado, apareció un inmenso carro de fuego, rodeado de resplandecientes seres angelicales que cantaban en armonía. Ezequiel sintió una oleada de miedo y reverencia, al comprender que estaba ante la presencia divina. Los ángeles lo llamaron para transmitir un mensaje de esperanza y renovación a su pueblo, que vivía tiempos de desesperación. Con valor renovado, Ezequiel aceptó su misión, sabiendo que la visión que tuvo era solo el comienzo de un viaje espiritual transformador.






