Descripción
En la penúltima comida de Jesús con sus discípulos, el ambiente estaba cargado de emoción y anticipación. Mientras los apóstoles se sentaban a la mesa, Jesús compartió el pan y el vino, simbolizando su cuerpo y su sangre. El ambiente era de unidad, pero también de tensión, pues sabía que se avecinaban traiciones y despedidas. Cada discípulo, con expresiones de duda y sorpresa, trató de comprender las palabras del maestro, que revelaban el significado profundo de su sacrificio. La Última Cena no fue solo una comida, sino un momento decisivo que moldearía la historia humana y la fe de millones.






