Descripción
En el principio, Dios decidió crear el mundo con un gesto de amor y sabiduría. Con un soplo divino separó la luz de las tinieblas, dando lugar al día y a la noche. El sol salió radiantemente iluminando la tierra, mientras la luna y las estrellas emergían para guiar a los viajeros a través de la oscuridad. Luego dio forma a las majestuosas montañas y a los serenos ríos, poblando la tierra con exuberantes plantas y animales de todas las formas y colores. Cada creación fue perfecta y armoniosa, reflejando la grandeza del Creador, quien vio todo lo que hizo y lo declaró muy bueno.






